Mansplaining y Manterrupting: Explicaciones innecesarias

18/12/2020
Publicado por: Mya

¿Alguna vez has tenido a alguien tratando de explicarte algo como si fueras tonte, incluso cuando sabes mucho más que esa persona? Bueno, esta es una de las situaciones en la que suelen encontrarse muchas mujeres cuando se trata de cierto tipo de hombres. A esta terrible y penosa práctica se le conoce como mansplaining.

¿Qué es el mansplaining?

Derivado de las palabras en inglés man (hombre) y explain (explicar), mansplaining es el término con el que empezó a referirse a cómo algunos hombres tienden a invalidar o cuestionar la experiencia de las mujeres “explicando” temas o situaciones de forma paternalista. 

Desde mujeres hablando de su experiencia con sus propios cuerpos hasta mujeres profesionales exponiendo aspectos de su trabajo, no es raro encontrarse con un hombre que crea saber más y decida hacerlo saber. 

Incluso cuando se trata de un tema que la mujer en cuestión domina, nunca falta el comentario de quien que cree que es de suma importancia corregir o explicar algo a la mujer que expuso el tema en un inicio. 

A menudo, estos comentarios son condescendientes y rara vez son bien intencionados. Suelen usarse para poner en entredicho los conocimientos ajenos o, en algunos casos, la veracidad de sus experiencias. 

Tal vez es alguien que ni siquiera sabe de qué está hablando o no tiene idea de que está tratando de cuestionar los conocimientos de una mujer que posiblemente tenga más experiencia y credenciales que él. 

El mansplaining viene normalmente de la suposición, consciente o no, de que las mujeres no saben suficiente, que requieren ser “enseñadas” por un hombre. Esta terrible práctica está ampliamente relacionada con el machismo

Ejemplos de Mansplaining

Un claro ejemplo del mansplaining lo podemos encontrar en la situación que inspiró a Rebecca Solnit a escribir el compilado de textos Men Explain Things to Me (en español Los hombres me explican cosas). En su texto pone en evidencia lo común de esta práctica de los hombres hacia las mujeres en toda clase de campos laborales.

Tras ser invitada a una fiesta junto con una amiga Sally, es abordada por un hombre que le pregunta sobre el tema de sus libros. La escritora, que para ese entonces tenía varios libros de su autoría, comienza a hablar del último de sus libros.

No bien menciona a Muybridge cuando es interrumpida por el hombre con quien habla:

“Y, ¿has oído hablar acerca de ese libro realmente importante sobre Muybridge que ha salido este año?” 

Cuando este personaje en cuestión empieza a describir dicho libro, Sally debe interrumpirlo para aclararle que está hablando, ni más ni menos, que del libro escrito por Solnit: River of Shadows: Edward Muybridge and the Technological Wild West, un libro sobre la aniquilación del tiempo y el espacio y la industrialización de la vida cotidiana.   

Fue necesario que Sally hiciera la aclaración unas cuantas veces más para que el hombre caiga en cuenta que está tratando de explicar un libro a su autora. Un libro que además él no había leído, pero había visto mencionado en New York Times Book Review unos meses antes.

Explicando termodinámica a una astronauta

No es el único caso que suena hasta risible de esta situación. Otro bien conocido fue el del usuario de Twitter @CaseyOQuin que trató de explicar termodinámica a la astronauta de la NASA Jessica Meir

El usuario @CaseyOQuin, quien aparentemente borró su cuenta, no estaba equivocado en su comentario. Sin embargo, es increíblemente pretencioso pensar que fuera información nueva para la astronauta, bióloga marina y fisióloga de la NASA.

Aunque estos son ejemplos fácilmente reconocibles de mansplaining, hay otros más comunes y menos obvios. La mayoría de las mujeres se enfrentan a estos escenarios de manera cotidiana, con hombres que no dan crédito a sus conocimientos o que piensan que requieren de alguien que les guíe, incluso cuando no se los piden.

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Casos comunes de mansplaining

  • El compañero de trabajo que cree necesario ir al lugar de su colega a explicarle el trabajo que ella lleva haciendo por años. 
  • El hombre que no es entrenador en el gimnasio, pero que siempre va a explicarle a las mujeres cómo funcionan los aparatos de ejercicio. Incluso cuando hay entrenadores para eso y cuando nadie pide (o quiere) su ayuda. 
  • El proveedor que está seguro que la profesional que está pidiendo un servicio o material en específico no sabe lo que en realidad necesita para su propio negocio.
  • El familiar que no sabe nada del tema, pero trata de explicarle a las mujeres de su familia cómo funcionan sus carreras. 
  • El amigo o novio cisgenero que cree entender cómo se siente la menstruación mejor que quien de hecho ha pasado por ella. 
  • El fan de anime/comics/grupo musical que cree que es necesario explicarle a la chica que lleva mercancía de su personaje favorito quién es ese personaje.

“Todas las mujeres saben de qué les estoy hablando. Es la arrogancia lo que, en ocasiones, lo hace difícil para cualquier mujer en cualquier campo; es la que mantiene a las mujeres alejadas de expresar lo que piensan y de ser escuchadas cuando se atreven a hacerlo; la que sumerge en el silencio a las mujeres jóvenes indicándoles, de la misma manera que lo hace el acoso callejero, que este no es su mundo. Es la que nos educa en la inseguridad y en la autolimitación de la misma manera que ejercita el infundado exceso de confianza de los hombres.” Rebecca Solnit .

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Manterrupting

Así como el mansplaining, manterrupting es otra forma de bloquear o demeritar las aportaciones de las mujeres en una conversación. Su nombre viene de man e interrupting (interrumpir) y es precisamente la mala costumbre de algunos hombres de interrumpir cuando una mujer está hablando. 

Aunque habrá hombres que podrán decir que a ellos también les han interrumpido (y seguramente sea cierto), esta tendencia a “cortar” la conversación de otra persona es mucho más común cuando es una mujer quien está hablando. 

De acuerdo al artículo Influence of Communication Partner’s Gender on Language de Adrienne B. Hancock, Benjamin A. Rubin, tanto hombres como mujeres tienden a interrumpir más a mujeres que a hombres en una conversación. 

En su experimento con cuarenta participantes (de los cuales veinte eran hombres y 20 mujeres), Hancock y Rubin pudieron notar que durante la conversación de tres minutos, las mujeres interrumpieron a los hombres una vez en promedio, mientras que interrumpieron a otras mujeres 2.8 veces. Los hombres interrumpieron a otros hombres dos veces en promedio, mientras que interrumpieron a sus compañeras de conversación mujeres 2.6 veces.

Es probable que este tipo de patrones sea una de las razones por las que las mujeres suelen hablar menos en entornos con más personas, contrario a la idea popular de que las mujeres hablan más que los hombres. 

Otros problemas comunes

En el estudio Women speak less when they’re outnumbered, llevado a cabo por la Brigham Young University y Princeton, se encontró que cuando las mujeres se encuentran superadas en número, tienden a hablar entre la cuarta y tercera parte menos de lo que hablan los hombres.

No es de extrañar que muchas mujeres no se sientan cómodas de hablar en público cuando vemos lo común que es que sean interrumpidas cuando tratan de hacerlo. Por desgracia, ese no es el único miedo de muchas. 

En el estudio publicado por Cambridge University: Gender Inequality in Deliberative Participation, vemos cómo las mujeres además suelen moderar sus contribuciones en una conversación ya que temen las consecuencias negativas que esto pueda traer a cómo son percibidas.

Mientras que los hombres que toman el frente en una conversación suelen ser más tomados en cuenta en la toma de decisiones, así como considerados más capaces, el estudio encontró que cuando una mujer hace lo mismo, se les suele pensar como que “hablan demasiado” o que son muy agresivas en su forma de hablar. Muchas veces con efectos negativos.

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¿Cómo combatir el mansplaining y el manterrumpting? 

Como hombre, la mejor forma de evitar el mansplaining, es tratar con respeto las opiniones, conocimientos y experiencias de otras personas, específicamente, de mujeres. 

Como sociedad es importante que tratemos de quitarnos la idea de que “no saben de lo que hablan” o que “las mujeres hablan demasiado” y empecemos a valorar las aportaciones que tienen, ya que estas terribles prácticas llevan a la pérdida de gran potencial. 

Vivimos en una sociedad machista, es importante reconocerlo para poder empezar a cambiarlo y revisar nuestras propias actitudes, sin importar nuestro género. Es necesario revisar nuestros prejuicios y darle crédito a la gente con la que tratamos.

Es necesario tener una actitud menos pasiva sobre esta clase de prácticas, informarnos y, si es necesario, regresar la conversación a las mujeres cuando es el caso, con frases tan simples como “quiero seguir escuchando lo que ella decía” o estableciendo reglas sobre no interrumpirse. 

Apoyemos a nuestras colegas, dando crédito a sus ideas y apoyando aquellas que creamos que son buenas. 

Como hombre, es importante crear espacios donde las mujeres en tu vida puedan sentir la libertad de expresarse, de mostrar sus conocimientos sin miedo a ser humilladas o interrumpidas y reconocer la importancia de sus aportaciones. 

Como mujer, toca también reclamar tu lugar en las conversaciones, hablar con convicción y practicar un lenguaje corporal asertivo. Cuando sabes, sabes y está bien dejarlo claro. No tienes que pedir permiso ni disculpas por hablar porque tu voz es tan importante como la de cualquiera. 

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