“Era mi mejor amigo”: un caso de violación

03/12/2020
Publicado por: Verónica Ayala

Sandra era una chava super estudiosa, la más aplicada y tenía de los mejores promedios de su generación. Estaba estudiando derecho en una de las mejores universidades y contaba con una beca, por lo que debía mantener buenas calificaciones.

Sus papás estaban divorciados y ella vivía entonces con su mamá. Había sido siempre una chica introvertida y de pocas amistades.

Pero desde que entró a la universidad conoció a Carlos, que estudiaba la misma carrera, un semestre adelante, y con el tiempo se hicieron grandes amigos, eran inseparables.

Como Sandra quería graduarse cuanto antes y empezar a trabajar en su despacho soñado comenzó a adelantar materias en verano y a llevar cursos con su mejor amigo, con quien hacía trabajos en equipo y convivía cada vez más.

Los amigos de Carlos se volvieron también sus amigos. Con ellos convivía no sólo en horas de estudio sino en largas fiestas y borracheras que se prolongaban hasta el amanecer.

“Era mi mejor amigo”: un caso de violación
“Era mi mejor amigo”: un caso de violación

En una ellas, en el departamento de un grupo de amigos foráneos, la joven de entonces 20 años fue violada por su mejor amigo.

“De lo último que me acuerdo fue que yo ya no podía más y le dije a Carlos que me llevara a acostar. Antes le había marcado a mi mamá y le había dicho que me iba a quedar estudiando con él, y como le tenía también toda la confianza del mundo me dejaba”, cuenta.

“La verdad es que ese día había tomado demasiado y no estaba acostumbrada. Subimos a uno de los cuartos y me quedé dormida. Pero recuerdo haber despertado después y tenía a Carlos encima de mí, y no pude quitármelo ni pedir ayuda”.

Al día siguiente, amaneció desnuda junto a quien había sido hasta entonces su mejor amigo, con un condón usado tirado junto a la cama.

“Yo estaba inconsciente y confiaba en él, no podía creer lo que había pasado”.

Sus amigos tampoco le creyeron. “Siempre andan juntos, se quedan juntos, seguro tenían algo”. “Fue en la peda, no cuenta”. “Seguro ella quería con él también”, fueron mensajes que escribieron en un chat del grupo de amigos cuando Sandra le contó a uno de ellos lo que había pasado.  

Los meses siguientes fueron un infierno. Carlos decidió pretender que no había pasado nada, mientras Sandra lo alejaba y trataba de continuar con su vida. Pero empezó a tener dificultades con los estudios, sus notas bajaron y dejó de salir con amigos. A su mamá nunca pudo contarle.

“Llegué a culparme de lo que había pasado, a creer que quizá le había dado a entender otra cosa o que lo había provocado esa noche, que no debía haberme emborrachado”, señaló. “Me ha costado muchísimo y no he podido aún superarlo.

“La experiencia me cambió por completo, incluso para relacionarme con hombres después de eso, no podía confiar en nadie. Me ha ayudado mucho ir a terapia, pero es algo que sigo trabajando”.

Aunque reconoce que cometió un error al no denunciado entonces, más que en la propia universidad, donde no tuvo mayores consecuencias, su experiencia le sirvió para ayudar ahora a otras, pues hoy colabora en un grupo de acompañamiento para mujeres víctimas de violencia.

“¿Qué cómo me ha cambiado? Decidí darle la vuelta y ahora dedico parte de mi tiempo a asesorar precisamente a mujeres que sufren violencia”, dijo. “Quiero que tengan otra historia que contar”.

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